PERDIDO
PERDIDO Por Gustavo Cano En los ochenta un sobrino de mi abuelita, fue detenido-desaparecido por desconocidos. Este mi tío era hijo de una mi tía abuela muy querida. Una profesora de escuela primaria, dedicada madre de media docena de hijos y cariñosa esposa de un profesor-músico-fabricante de marimbas. Eran personas muy buenas, a quienes Dios llamó a su presencia hace ya varios años. Llamado que les llegó sin saber la suerte de un hijo de sus entrañas. No recuerdo mucho a este mi familiar desaparecido-detenido; pero si recuerdo bien a sus padres. Y lo que más recuerdo de ellos es el infinito dolor que les provocaba el desconocer el paradero, destino o suerte de uno de sus vástagos. Sin lugar a dudas la nostalgia de lo perdido les robó años de vida y los que vivieron a partir de entonces, llevaron siempre la huella indeleble del sufrimiento. Muchos, en ese tiempo, decían que el perdido era barato para meterse en cualquier tipo de problemas. Que seguro su comportam...