CIUDADES
“Sólo con una ardiente paciencia conquistaremos la
espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres.”
Neruda.
CIUDADES
Por Gustavo Cano*
El informe del Banco Mundial, que despliega la información
estadística de diferentes parámetros que sirven de indicadores para controlar
los avances, estancamientos o retrocesos en la consecución de los Objetivos Del
Milenio; primordialmente el de la erradicación de la pobreza extrema (o sea los
hermanos y hermanas que subsisten con menos de $1.25 al día o el equivalente a
Q.10.00 diarios); muestra en su apartado ambiental, el porcentaje de personas
que viven en áreas urbanas.
Este parámetro; el de la gente que vive en centros urbanos
versus los que viven en el campo; es constantemente evaluado, ya que es un
hecho comprobado que la pobreza extrema se reduce sensiblemente en la medida
que las personas optan por vivir en concentraciones urbanas, ya que la prestación
y adquisición de servicios especialmente en salud y educación son más
fácilmente proveídos acá que en la gran dispersión que se da en el campo.
Premisa que es fácilmente comprobable al buscar una relación
entre la pobreza extrema y el porcentaje de población urbana, usando los datos
que el PNUD publicó en su informe nacional de desarrollo humano 2005, (al que
tengo acceso). Por ejemplo: Huehuetenango Población Rural 29.5% Pobreza Extrema
4%; Jacaltenango Población Rural 31.8% Pobreza Extrema 19.8%; San Juan Atitán
Población Rural: 87.3% Pobreza Extrema: 51.7% San Gaspar Ixchil Población Rural
91% Pobreza Extrema: 64.9%.
Es por esto que el Banco Mundial, en aras de la consecución de
esta gran meta del Milenio, la cual ha sido postergada para el 2015; que es lo
mismo que decir “a la vuelta de la esquina”; consistente en acabar de una vez
por todas con el escándalo del hambre por la pobreza en el mundo, promueve
entre otras muchas acciones, que los países vayan avanzando en la urbanización
de las gentes.
Y el estudio demuestra que se ha experimentado un
crecimiento sustancial en este rubro a través del tiempo; por ejemplo en
América Latina y el Caribe en el año 1990 la población urbana era del 70% (unos
295 millones de personas) mientras que para el 2012 el porcentaje de los citadinos
llegó al 79% (unas 459 millones de personas).
Guatemala pasó de 41 al 50% (o sea de 4 a 8 millones de personas),
demostrando sin embargo un rezago importante en relación con la media latinoamericana
del 70%.
Lo que también aplica para la Parroquia y la Diócesis.
¿Cuánto tiempo más se postergará la pastoral urbana? ¿O se seguirá insistiendo
en una Iglesia Autóctona cuando lo que se viene (y de hecho ya se vive en la
parroquia) es la Iglesia cosmopolita (o Universal)?
*Presidente Consejo
Parroquial
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