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VÍSPERA DEL DIA DE LAS MADRES

Madre (…) tienes derecho de abrazar a tu hijo, de quien hiciste un hombre que vuelve de la vida con el jornal ganado. M.A. Asturias VÍSPERA DEL DIA DE LAS MADRES Por Gustavo Cano Es casi medio día, de la víspera del día de las madres, un sol pleno, radiante, en un cielo azul levemente adornado por un par de nubecitas inmaculadas, baña basto la tierra martirizada, mientras, subo por una calle, que mas es una vereda polvorienta, la temperatura debe de estar cercana a los treinta grados centígrados a la sombra, pero no hay sombra, ahora entiendo que pudo sentir Ícaro en su final empresa. Llevo puesto mi chaleco negro y siento que me calcina hasta el tuétano. La humedad del ambiente me sofoca y apenas respiro entre la estela de polvo que me deja regalada una auto patrulla que pasa rauda con un piquete de efectivos. Unos chuchos flacos, siguen mis pasos, atentos, con unos ojos que me atrevo a pensar entre intrigados y miedosos. Ya en la parte más alta encuentro los primeros vecin...

¡RESUCITO!

Por Gustavo Cano “Den gracias al Señor, porque él es bueno, porque su amor es eterno” Sal. 118, 29. A través del Facebook, expresaba mi repudio por el infortunado asesinato de mi amigo Javier Alvarado hijo y urgía a las autoridades su pronto esclarecimiento y puesta a disposición de juez competente, las manos teñidas con sangre, de un hombre bueno que había dado ya mucho a Huehuetenango, pero que podía dar mucho más. Pude constatar a través de la red y las expresiones populares que este fue un crimen que indignó en lo más profundo a la sociedad huehueteca, pero lo más siniestro de ese caso, que es además regla general para el crimen en nuestra tierra, es que las probabilidades de hacer justicia pronta son ínfimas. Como pasó para los 67 asesinatos reportados en la parroquia para el año 2010, lo que eleva nuestro índice a 65 asesinatos por cada cien mil habitantes, que si lo comparamos con el de 19 reportado para la ciudad de Detroit (la más violenta de Estados Unidos para el 2009), co...

JARDIN DE LOS INFANTES

Por Gustavo Cano Tiritando en una gélida mañana de enero del año 1979, a mis tiernos cuatro años y siete meses, deje la mano de mi abuelita, que solícita me llevó a la Escuela de Párvulos Edelmira Mauricio y me entregó, en un mar de lágrimas por parte del entonces infante, en la clase de la profesora Enma Chávez. Así principió mi educación formal que se extendió por alrededor de 20 años. Ese año fue sin lugar a dudas el más tortuoso de mi vida estudiantil, la mitad del tiempo la pase llorando de camino y en la escuela; y la otra mitad la pase refugiado en el techo de la casa, huyendo de la posibilidad del estudio. Recuerdo a mi profesora como una mujer abnegada en el oficio de enseñar, la cual me tuvo una paciencia proverbial y un cariño pródigo, pero nada me hizo cambiar de mi pelea irracional con el sistema. El último par de meses del ciclo lectivo no fui más, mi papá le dijo a su suegra, mi abuelita: pobre el nene, si no quiere ir a la escuela que no vaya más… mi tata siempre fu...

CABAÑUELAS

Por Gustavo Cano S egún una añeja creencia popular, el mes de enero pronostica de manera acertada el comportamiento del clima para el resto del año. Así cada día significaría la proyección de toda una parte de los once meses subsiguientes. Extrapolando esta vox populi a todas las expresiones de la vida, podríamos bien hacer un pronóstico mucho más realista que viendo las estrellas, la alineación de los planetas, un mazo de cartas o la shinga del café en el fondo de la taza. Y sería mucho más confiable, porque sería una cábala basada en nuestras responsabilidades adquiridas u omitidas. Es bien sabido, que no podemos esperar resultados distintos si siempre hacemos o dejamos de hacer las mismas acciones. Según el filósofo francés Pascal Bruckner, nuestra sociedad padece de una falta de responsabilidad. Diagnosticó que muchas personas se sienten bebés gigantes que crecen teniendo exigencias hacia los demás pero nunca están dispuestas a asumir su responsabilidad ante si mismas y ante el pró...

LA ALEGRIA SE HIZO CARNE

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Y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no habían encontrado sitio en la posada. Lc. 2,7 LA ALEGRÍA SE HIZO CARNE Por Gustavo Cano Una fría noche buena, me dispuse a esperar a Santa Claus, sus renos y trineo en una de las once gradas que unían el primero con el segundo nivel de la casa paterna, la constelación de orión me hacía compañía. Para entonces mi espíritu científico estaba al alza y estaba dispuesto a comprobar o desmentir de una vez y para siempre el mito del simpático viejo risueño vestido de rojo carmín. La víspera había sido un ir y venir constante, en los camioncitos de madera que con mi hermano menor teníamos, acarreando la materia prima del nacimiento de la abuela. Ladrillos, piedras, arena, musgo, patas de gallo y el sinnúmero de figuras de casas, patos, carneros, un león, ranchitos, mis carritos y soldaditos, vendedoras, pastores, ángeles, estrellas, series de luces, bricho, bombas y mil y un adornos más. Ese añ...